OFICINAS EN SORNÍ
Destinado a ser sede del estudio de arquitectura, este espacio de oficinas en la calle Sorní busca una ubicación privilegiada en el primer ensanche de la ciudad de Valencia, tomando de la situación el carácter representativo que debe ostentar.
El proyecto asume la concepción espacial de un único ámbito de confluencia en el que se da cabida a la actividad de distintas empresas, fomentando el enriquecimiento de la interacción interdisciplinar. Un espacio continuo que se desarrolla a lo largo de la fachada decimonónica, modulado por la disposición transversal de puestos de trabajo al ritmo que marcan la apertura de huecos y la estructura.
DIÁLOGO
El diálogo entre la envolvente histórica preexistente y un interior de conceptualización contemporánea de las oficinas se establece en base a parámetros de depuración formal progresiva y materialización neutra, potenciada por una iluminación indirecta que resalta el moldurado clásico del paramento de fachada de la calle Sorní, calle privilegiada en el centro Valencia.
TRADICIÓN Y ABSTRACCIÓN
Mientras que el pavimento de madera, con las tablas dispuestas en espiga, cumple la función de homogeneizar el plano del suelo, al tiempo que transmite la sensación de calidez y proximidad que el elemento natural de la madera encarna, vinculándolo con la tradición; el plano del techo marca un claro distanciamiento hacia la abstracción. Esta dualidad entre tradición y abstracción es parte fundamental de la arquitectura del estudio.
La larga fuga longitudinal de la sala principal se equilibra con una visual transversal que, a través de la sala de reuniones, se ve potenciada por la entrada de luz del patio interior, tamizada por el elemento vegetal.
ESPACIO COMÚN
Entre ambas superficies una seriación de elementos reflectantes secuencia el espacio, generando ámbitos diferenciados en el espacio común. Estos volúmenes, que adoptan la geometría de prismas espejados, incorporan tanto la estructura preexistente, como el almacenamiento, además de una línea de luz a nivel intermedio.
El espacio se multiplica, prolongando las perspectivas en planos enfrentados de sugerente profundidad con el ensanche de Valencia como telón de fondo, conceptos inherentes de los proyecto de arquitectura del estudio. La diafanidad del espacio único se enriquece con la incorporación de la idea de versatilidad, al permitir cerrar determinadas zonas para alcanzar una mayor cota de privacidad en función de las necesidades de cada momento.
Un juego geométrico de aristas que se encuentran en delicados puntos de contacto a distintos planos y que incorpora una iluminación difusa para garantizar el confort lumínico en la superficie de trabajo. Dos planos contrapuestos en los que se hace patente la dualidad a la que se ve volcada la intervención.
Simultáneamente, el sutil trabajo con la materialidad ayuda a delimitar entornos de mayor recogimiento dentro del espacio continuo. El acceso aparece caracterizado por una textura de madera alistonada, material noble caracteristico de la arquitectura del ensanche de Valencia. Ademas, se cambia de cota, comprimiendo levemente el espacio de la oficina para su posterior expansión. Esta trama cálida al tacto desliza por los paramentos y pliega sobre sí misma para conformar el mueble de la recepción.
NUEVOS AMBIENTES
Esto se consigue gracias a la flexibilidad de compartimentación entre el espacio central del estudio y distintas salas de reuniones, basada en el diseño de una carpintería traslúcida de bastidor ligero que, alojada en el interior de los elementos constructivos, puede desplegarse para configurar estos nuevos ambientes .